El agua estaba en calma.El murmullo de las aguas al ir y venir, reposando en su descanso eterno, era tan apacible...Él empezó a caminar por la arena.El mar escupía espuma, la misma espuma que contaban las leyendas que se formaba cuando las sirenas morían y sus almas se fundían con las límpidas aguas.Esa espuma, cubría sus sus pies, y le lamía los tobillos.Se sentó en unas rocas próximas, y contempló el bello paisaje.De repente, el viento comenzó a soplar con más intensidad, ya no jugaba con el mar, ahora iba en serio. Las olas comenzaron a agitarse, y se alzaron como un muro impenetrable.El cielo empezó a llorar.El joven, asustado, retrocedió y se escondió entre las rocas.Sobre las cortina de agua que proyectaban las gigantes olas, apareció una figura.Su primer impulso fue escapar, pero pronto se dio cuenta de que el miedo atenazaba su garganta y que no podía despegar los pies de la arena y se quedó paralizado.La figura andaba sobre las aguas, y se acercó a la orilla.Una mujer va montada en un majestuoso caballito de mar.El viento se convirtió en una suave brisa que parecía jugar con los tirabuzones de la chica y el cielo dejó de derramar sus dulces lágrimas sobre las saladas aguas.Sus ojos, de un azul eléctrico, tenían un brillo intenso y lo miraban fijamente.Cuando bajó del caballito, se hundió en las aguas, y ahí fue cuando la curiosidad y la sorpresa superaron el miedo del joven, que corrió hacia la orilla. Cuando el agua le cubría los tobillos, vio a la figura emerger del agua.Se quedó mudo del asombro, las rodillas le fallaron y los ojos se le salieron de las órbitas.Pronto la dama estaba sobre él.Sus pocas vestimentas, estaban constituidas por algas y corales rojos.Aquello que había pensado que era una mujer resultó ser una sirena. La amable cara de la joven le miró, y su larga melena verde aceitunada le hacía cosquillas en el rostro.Se enamoró al instante, como si una flecha le atravesara el corazón. Sensaciones desconocidas para el se agolpaban en su interior. Abrió la boca, pero la sirena le puso un dedo sobre los labios. Sus ojos se entristecían. El quería abrazarla, y no dejarla escapar. La tomó en sus brazos, con delicadeza ya que temía que fuera una ilusión que se desvaneciera.Los labios de ella se fundieron con los suyos.Y entonces, le empezó a arrastrar. Le hundió en el agua, y le arrastró hacía el fondo del mar. Él la miraba impotente, aunque los ojos de ella despedían tristeza y un dolor profundo. Justo antes de que él perdiera el conocimiento, ella si marcó una cruz en el pecho y le señaló.Y entonces él comprendió.No se resistió, y se dejó.Se fundieron una vez más, antes de que él cayera en una negrura sin fin.
Y al día siguiente, el sol lucía con fuerza, y una figura nadaba entre aguas espumosas, entonando un canto tan triste y alegre a la vez, que solo podía salir del fondo del corazón.
Un relato misterioso y tan estupendamente escrito que dan ganas de leerlo y releerlo y volverlo a leer! :)
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